De la geopolítica a la política monetaria: qué determinará la evolución de los rendimientos de los bonos
James Bilson, estratega global de renta fija sin restricciones de Schroders, analiza cómo podrían reaccionar los mercados de bonos si se alcanza una solución al conflicto en Oriente Medio una vez que la atención deje de centrarse en la geopolítica.
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Hay dos cosas claras. En primer lugar, los datos más sólidos de EE.UU. están reduciendo las perspectivas de recortes de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal (Fed) y aumentando la probabilidad de subidas a lo largo del próximo año. En segundo lugar, aunque nuestras perspectivas han girado hacia un escenario más «hawkish», lo mismo ha ocurrido con las cotizaciones del mercado. Seguimos viendo una probabilidad ligeramente mayor de que la Fed mantenga los tipos sin cambios («escenario en calentamiento») de lo que sugieren los mercados.
Las probabilidades asignadas a nuestros escenarios se han vuelto más restrictivas («hawkish»), aunque en menor medida que las del mercado
Fuente: Equipo de Renta Fija Global de Schroders, 16 de junio de 2026; solo con fines ilustrativos. Para reflejar el avance hacia mediados de 2026, “desplazamos” nuestras definiciones de escenarios de modo que ahora se refieren a acciones hasta junio de 2027 (es decir, a 12 meses vista), cuando anteriormente se extendían hasta diciembre de 2026. Las definiciones no cambian: «demasiado frío»: 4 o más recortes; «justo»: 2-3 recortes; «en calentamiento»: 0-1 recortes; y «demasiado caliente»: múltiples subidas de tipos.
¿El mercado laboral se relaja, estabiliza o tensa?
El informe sobre el mercado laboral en EE.UU. del mes de mayo ha reforzado una tendencia que llevamos tiempo destacando: que el mercado laboral ha dejado de debilitarse y ahora se está recuperando. Esto es fundamental tanto para la Fed como para los inversores de renta fija.
Por ahora, los datos apuntan a un mercado laboral más sólido, pero aún no más tenso (unas condiciones laborales más tensas suelen ser malas noticias para la inflación). Sin embargo, como muestra el gráfico siguiente, incluso si EE.UU. mantiene un ritmo de crecimiento del empleo de 100.000 puestos de trabajo mensuales desde ahora hasta diciembre —muy por debajo de la media de los últimos tres meses, de 188.000 (que puede haberse visto influida por las contrataciones relacionadas con el Mundial de fútbol)—, las nóminas seguirán registrando un crecimiento interanual de casi el 1%. Se trata de un ritmo que la capacidad de oferta del mercado laboral no puede igualar. Por lo tanto, incluso si el crecimiento del empleo se ralentiza hasta aproximadamente la mitad de su ritmo reciente, un estrechamiento del mercado laboral en la segunda mitad de 2026 será casi inevitable.
Variación porcentual de las nóminas no agrícolas de EE.UU. (general y subyacente)
En lo que respecta al aspecto inflacionista del mandato de la Fed, hay algunas buenas noticias: la estacionalidad contribuye a unas perspectivas más favorables para el verano y se espera que la presión relacionada con los aranceles —que supone entre 70 y 90 puntos básicos en el PCE subyacente (gastos de consumo personal, el indicador preferido por la Fed)— se reduzca hasta casi cero en la segunda mitad del año.
Sin embargo, estos factores favorables se verán contrarrestados por otros de magnitud similar. Aún no hemos visto el impacto total del aumento de los precios de los chips de memoria y de la inflación tecnológica generalizada que se está trasladando a los consumidores. Fuera del sector de la electrónica, las presiones en la cadena de suministro y el aumento de los precios de las materias primas también están impulsando la inflación subyacente de bienes. La reapertura del estrecho de Ormuz ayudará, pero es poco probable que resuelva el problema.
En general, esperamos que la inflación subyacente se mantenga relativamente sin cambios, mientras que vemos probable que la inflación general se mantenga por encima del 3%, a menos que el petróleo vuelva a los niveles anteriores a la guerra. En pocas palabras, la inflación sigue siendo demasiado alta.
Oportunidades de inversión en deuda soberana
Nuestra visión positiva sobre los bonos australianos y canadienses se mantiene sin cambios. Ambos siguen siendo nuestros mercados de bonos preferidos. Sin embargo, hemos mejorado nuestra valoración de los bonos del Estado británico (gilts). Dado que las preocupaciones energéticas se están disipando a medida que parece más probable un acuerdo con Irán, no esperamos que el Banco de Inglaterra suba los tipos de interés, a pesar de que el mercado sigue descontando algunas subidas. La debilidad del mercado laboral, junto con una mejora gradual (aunque desigual) de las presiones inflacionistas internas, como el crecimiento salarial y la inflación de los servicios, respalda esta opinión.
El BCE envía señales que apuntan a una política monetaria restrictiva
Ya hemos visto cómo el Banco Central Europeo (BCE) endureció su política monetaria en su última reunión, celebrada el 11 de junio. Aunque el crecimiento económico en la zona euro es moderado, no creemos que se haya ralentizado lo suficiente como para impedir que el BCE siga subiendo los tipos de interés. De hecho, sus previsiones apuntan a una inflación subyacente por encima del objetivo en todos los horizontes temporales y en todos los escenarios, a pesar de que en sus cálculos se parte de la base de unos tipos de interés más altos.
Previsiones de inflación subyacente del BCE: hipótesis de referencia y escenarios alternativos
Aunque no creemos que estas previsiones vayan a materializarse, constituyen una señal importante de la postura del BCE —y, por ahora, dicha postura sigue siendo restrictiva hasta que se demuestre lo contrario—. Por este motivo, consideramos que los bonos alemanes (Bunds) son una buena opción de posición corta combinada con nuestra posición larga en bonos del Estado británico (Gilts).
Asignación de activos
El principal cambio en nuestra asignación de activos consiste en neutralizar nuestra visión sobre el crédito corporativo. Las valoraciones siguen siendo poco atractivas, pero un entorno macroeconómico benigno sugiere que una posición neutral es la postura adecuada. Mantenemos nuestra preferencia por la deuda de mercados emergentes en divisas fuertes y los títulos hipotecarios respaldados por agencias estadounidenses.
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