Mercados de renta variable distorsionados: una oportunidad generacional en empresas con capacidad de capitalización compuesta
Vemos una oportunidad muy atractiva para que los inversores activos en renta variable global aprovechen la persistente visión cortoplacista del mercado.
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Una idea clave de nuestra filosofía de inversión basada en la “brecha de crecimiento” es que los inversores tienden constantemente a adoptar una visión cortoplacista respecto al valor terminal . A la hora de evaluar las perspectivas de crecimiento a largo plazo de empresas verdaderamente excepcionales, no adoptan una visión temporal lo suficientemente amplia. Dan por sentado un declive lineal y estándar de la ventaja competitiva y del crecimiento, cuando a menudo la realidad es que las empresas bien gestionadas y con ventajas competitivas consolidadas poseen una extraordinaria capacidad de capitalización. Estas empresas reinvierten con éxito el capital obteniendo elevadas rentabilidades, lo que les permite “superar el declive” de forma constante y crecer por encima de las previsiones de reversión a la media a las que el mercado alude implícitamente. Estos casos de inversión “esenciales” pueden encontrarse en prácticamente todos los sectores, y sus rentabilidades a largo plazo han impulsado nuestras carteras durante años.
Pocas veces ha resultado tan atractiva la oportunidad de aprovechar la miopía del mercado bursátil.
La oportunidad que ofrece actualmente el mercado bursátil para aprovechar esta miopía rara vez ha sido tan atractiva. Inmediatamente después de la pandemia de COVID-19, estos negocios sólidos y con mayor crecimiento fueron muy demandados, lo que elevó sus valoraciones hasta niveles de prima significativos que redujeron nuestro margen de seguridad requerido. Hoy ocurre lo contrario. Se ha producido un importante cambio de régimen: la prima de valoración de las empresas de alta calidad y crecimiento compuesto se ha comprimido drásticamente, lo que ha acercado sus valoraciones mucho más a la media del mercado de lo que ha sido habitual históricamente.
El factor desencadenante de esta desconexión en los precios es el temor al cambio y a que la IA generativa, junto con la competencia que esta propicia, ponga en peligro ventajas competitivas ya consolidadas. Actualmente, el mercado está valorando muchas empresas excepcionales con perspectivas de crecimiento muy bajas, pero la historia y nuestro propio análisis fundamental sugieren que, en muchos casos, este temor es injustificado. Esta severa distorsión estructural en las valoraciones representa una oportunidad extraordinaria para que los inversores disciplinados, con un enfoque en el largo plazo y orientados al crecimiento de calidad, inviertan en empresas con capacidad de capitalización compuesta a precios propios de negocios promedio.
Dinámica de los mercados en 2026: los tres grandes pilares de la renta variable
Para comprender el mercado actual de renta variable, resulta útil segmentarlo en tres grandes categorías claramente diferenciadas:
Categoría 1: Los ganadores de la inteligencia artificial (empresas de infraestructura de IA y desarrolladores de grandes modelos de lenguaje)
Este grupo abarca la cadena de valor de la infraestructura de inteligencia artificial, los proveedores de hardware y los desarrolladores de modelos de IA. Estas empresas siguen mostrando un fuerte impulso, sustentadas por sólidos fundamentales empresariales, revisiones al alza de los beneficios y un crecimiento excepcional de las ventas. Muchas empresas impulsadas por la inteligencia artificial ya son, o llegarán a ser, negocios capaces de mantener su crecimiento y rentabilidad sin deterioro estructural, y por tanto pueden considerarse tanto compañías de alta calidad capaces de generar crecimiento compuesto a largo plazo (compounders), como acciones de crecimiento de calidad. De hecho, una de las realidades más sorprendentes del mercado actual de renta variable es la elevada concentración en empresas tecnológicas con niveles extraordinariamente altos de rentabilidad y reinversión.
El ritmo de mejora y, por ende, la magnitud de la oportunidad y de la infraestructura necesaria para el desarrollo de la IA no han dejado de sorprender a los inversores al alza, lo que convierte a este sector en un clásico ejemplo de “brecha de crecimiento”, en el que las previsiones a corto y a largo plazo siguen revisándose al alza. Aunque las perspectivas siguen siendo sólidas en el futuro previsible, se trata en su mayoría de empresas impulsadas por fuertes inversiones de capital. Los inversores deben ser conscientes de que, una vez que la expansión mundial de los centros de datos y de la infraestructura de hardware relacionada con la IA alcanza niveles suficientes de oferta, el crecimiento se ralentizará considerablemente y la intensidad competitiva aumentará de forma significativa. Nuestras carteras han mantenido de forma constante una sobreponderación en este grupo, y mantenemos una visión positiva mientras estamos atentos a señales de madurez.
Categoría 2: Activos tangibles y ”valores refugio”
Este grupo incluye principalmente empresas de servicios públicos, del sector de los materiales, ciertas empresas industriales con gran volumen de activos, redes de telecomunicaciones y grandes entidades bancarias con balances sólidos. Estas empresas han experimentado una importante revalorización positiva, ya que los inversores han trasladado su capital hacia segmentos menos expuestos al debate sobre la disrupción provocada por la IA. Las infraestructuras físicas esenciales y los activos tangibles no son elementos que la IA pueda sustituir o con los que pueda competir fácilmente, por lo que muchos inversores han utilizado estos valores como refugio frente a las empresas consideradas más vulnerables por dicha disrupción.
Sin embargo, la revalorización de acciones de empresas con un elevado nivel de activos sin una mejora subyacente y fundamental de la rentabilidad sobre el capital invertido (ROIC) conlleva un gran riesgo. La prima de valoración pagada sobre el capital invertido debe, en última instancia, recuperarse en los próximos años mediante rentabilidades superiores al coste del capital y, en la mayoría de los casos, el ROIC no ha aumentado en consonancia con las valoraciones. Dado que, en muchos casos, los inversores han pagado una prima excesiva simplemente para obtener un refugio temporal, las perspectivas a largo plazo para este grupo se han vuelto estructuralmente mucho menos atractivas. Como describió Howard Marks alguna vez: “El riesgo de inversión proviene principalmente al pagar de más, y esto suele ocurrir cuando los inversores elevan los precios de los activos dado que perciben que el futuro es seguro y libre de riesgos”.
El sector bancario también ha mostrado una gran solidez en los últimos años y figura entre la categoría “ganadores de la IA” para muchos analistas. La teoría sostiene que los bancos pueden utilizar la IA para reducir costes, mejorando así los ratios de costes/ingresos y los beneficios. El problema de esta hipótesis es que esos beneficios derivados de la reducción de costes son transitorios. La banca es un sector competitivo y los beneficios excesivos suelen desaparecer debido a la competencia. Además, es probable que la IA reconfigure la economía mundial, lo que daría lugar a la creación de nuevas empresas y a un aumento de las quiebras. Los puestos de trabajo también se verían afectados, con un impacto incierto sobre el empleo y los mercados laborales. Estos no son buenos presagios para la morosidad futura de los préstamos, y cabe esperar que el ciclo crediticio se normalice al alza desde los niveles mínimos actuales de provisiones bancarias. A medida que esto se produzca, los bancos podrían pasar fácilmente de la categoría de “ganadores de la IA” a la de “perdedores de la IA”. En conjunto, creemos que las expectativas implícitas son demasiado altas para este grupo de valores de activos tangibles y refugio.
Categoría 3: El grupo de “crecimiento de calidad” fuera de favor (o los “perdedores” de la IA)
Este segmento representa el núcleo de nuestro enfoque para la generación de alfa y es, probablemente, la mayor oportunidad que ofrece actualmente la renta variable global. El mercado ha rebajado de forma agresiva la valoración de estas empresas, a menudo de gran calidad, al dar por hecho que afrontan una obsolescencia estructural, un crecimiento más lento o un valor terminal prácticamente inexistente.
La IA generativa cambiará sin duda de forma profunda la manera de trabajar y desencadenará una nueva ola de competencia por parte de startups ágiles que se acercarán a los mercados objetivo de formas novedosas. Sin embargo, las empresas excepcionales no dependen únicamente de barreras de entrada estáticas ni se limitan a vivir de los éxitos del pasado; aquellas que lo hagan fracasarán inevitablemente. Por el contrario, las empresas de élite invierten, se adaptan y evolucionan activamente. Aprovecharán sus ventajas competitivas consolidadas, su profunda integración en los flujos de trabajo y sus sólidas relaciones con los clientes para desarrollar nuevos productos impulsados por la IA que presten un mejor servicio a su base de usuarios actual . La recompensa por identificar las empresas que puedan afrontar con éxito esta transición será considerable: dado que el punto de partida de las valoraciones es tan bajo, la recompensa por una selección activa de valores bien ejecutada es significativamente mayor de lo habitual.
El diferencial de valoración de las mejores empresas se acerca actualmente a mínimos de varias décadas, como se muestra en el gráfico siguiente, lo que ilustra la oportunidad que ofrecen estos valores si logran demostrar que los escépticos se equivocan.
Diferenciales de valoración de los mercados desarrollados (excepto Estados Unidos) (quintil superior en comparación con la media del mercado) de 1987 a abril de 2026
Fuente: Empirical Research Partners, a fecha de abril de 2026.
Un caso práctico sobre adaptabilidad e implementación de la IA: Recruit Holdings (Indeed)
Un ejemplo paradigmático de esta dinámica es Recruit Holdings, propietaria de la plataforma global de búsqueda de empleo Indeed. El año pasado, el gigante tecnológico fue clasificado en la categoría de “perdedores de la IA, debido a los temores del mercado de que los portales de empleo impulsados por la IA generativa dejaran rápidamente obsoleta la plataforma, junto con preocupaciones más generales sobre una recesión laboral provocada por la IA.
La dirección de la empresa reconoció la desconexión del mercado y aprovechó la debilidad del precio de las acciones para acelerar la recompra de acciones a precios muy ventajosos. En lugar de verse afectada por la disrupción, Indeed ha integrado funcionalidades avanzadas de IA en su oferta para aportar más valor tanto para las empresas como para los demandantes de empleo, facilitando y optimizando aún más el proceso de contratación de principio a fin.
En consecuencia, en lugar de sufrir un declive estructural, Recruit ha registrado una aceleración de sus ingresos por oferta de empleo publicada en cada uno de los tres últimos trimestres, con un aumento interanual del 17% en los últimos doce meses. Esta evolución ha venido acompañada de una aceleración del crecimiento de los beneficios y de revisiones al alza de las previsiones de consenso. Los resultados tan sólidos (véase más abajo) están obligando al mercado a replantear sus hipótesis y a considerar que Recruit podría ser, en realidad, un ganador en el ámbito de la IA, poniendo fin a cinco años de revalorización a la baja (véase más abajo).
Los resultados pasados no son indicativos de resultados futuros. El valor de las inversiones puede subir o bajar y no está garantizado.
Fuente: Schroders, Bloomberg, FactSet a 27 de mayo de 2026, en JPY. Las estimaciones futuras del beneficio por acción (BPA) corresponden a las estimaciones de consenso de Bloomberg. El valor de las inversiones puede subir o bajar y no está garantizado. El valor mencionado formaba parte de la estrategia, aunque el momento de las compras, el tamaño de la posición y la rentabilidad pueden variar entre las distintas carteras gestionadas bajo una misma estrategia. Aunque no se indican las fechas de compra y venta, el gráfico de precios refleja la rentabilidad histórica, lo que no ofrece garantía alguna sobre la rentabilidad futura. No debe darse por sentado que las recomendaciones que se hagan en el futuro serán rentables o alcanzarán una rentabilidad similar a la del valor mencionado anteriormente. Los valores mostrados anteriormente tienen únicamente fines ilustrativos y no deben considerarse una recomendación de compra o venta.
Ecos del boom tecnológico de 1999 y la exuberancia del mercado
La actual polarización del mercado de renta variable presenta profundos paralelismos con el punto álgido de la expansión de las puntocom de 1999/2000, aunque, por supuesto, también existen diferencias. Ambas épocas registraron una elevada concentración de los índices, impulsada por un reducido grupo de líderes temáticos, junto con ciclos masivos de inversión de capital concentrados al principio del periodo —como el despliegue de la fibra óptica en las telecomunicaciones de 1999 y la actual carrera de los hiperescaladores por desarrollar centros de datos, que supera los 660.000 millones de dólares—.
Del mismo modo que los actuales “perdedores de la IA” están siendo rebajados agresivamente hasta mínimos históricos por el temor a una obsolescencia definitiva, a finales de la década de los noventa se vio cómo franquicias de alta calidad de la “vieja economía” se vieron privadas de capital y relegadas por el mercado, pese a contar con sólidos flujos de caja y ventajas competitivas defensivas, llegando a negociarse a múltiplos a futuro extraordinariamente bajos.. De hecho, en 1999 la mayoría de los valores registró caídas, ya que los inversores liquidaron indiscriminadamente buena parte del mercado para financiar el desarrollo de la infraestructura de Internet.
La actual concentración del mercado y su sólido comportamiento han venido acompañados de signos de exuberancia sistémica propios de la fase final del ciclo, como el uso de la deuda de margen y la negociación de opciones con vencimientos ultracortos (la deuda de margen corresponde a al dinero que los inversores han pedido prestado a su intermediario bursátil para comprar valores, utilizando sus inversiones existentes como garantía). El apalancamiento de los inversores está creciendo más rápido que la revalorización del propio mercado en su conjunto. Por ejemplo, la deuda de margen se disparó hasta los 1,23 billones de dólares en diciembre de 2025 (fuente: FINRA), elevando el nivel total de apalancamiento de las inversiones hasta un máximo histórico, incluso después de ajustarlo íntegramente a la inflación.
Históricamente, estos picos explosivos en la deuda de margen han marcado las fases de agotamiento de los principales mercados alcistas estructurales. Vimos cómo este patrón se formaba y se rompía en el punto álgido de la burbuja tecnológica de 1999/2000, en la culminación del auge inmobiliario estadounidense de 2007 y en el máximo alcanzado a finales de 2021, impulsado por la liquidez posterior a la pandemia.. La magnitud actual de la deuda de margen pone de relieve que, si bien el crecimiento institucional básico parece selectivo, la estructura financiera subyacente sigue estando altamente apalancada y es vulnerable a episodios repentinos de desapalancamiento. Como señaló recientemente Warren Buffett: “Nunca ha habido tanta gente con ganas de apostar como ahora”. Diferenció este comportamiento de la asignación tradicional de capital y concluyó que el uso generalizado de instrumentos de alto apalancamiento para perseguir movimientos inmediatos del mercado “no es invertir”. No es especular. Es solamente “apostar”.
Lecciones históricas sobre el pánico a la obsolescencia
La historia demuestra que una visión excesivamente cortoplacista del valor terminal en las buenas empresas puede generar importantes oportunidades de alfa. Cuando estalló la burbuja de Internet, algunas franquicias poco apreciadas, pero con gran capacidad de generación de efectivo, se revelaron como empresas de fuerte crecimiento a largo plazo. Entre los ejemplos más destacados figura John Deere, líder mundial en maquinaria agrícola, y Autozone, minorista de recambios para automóviles. Esta última se vio penalizada a principios del nuevo milenio, cuando los inversores se convencieron de que las primeras etapas del comercio electrónico dejarían rápidamente obsoleto el comercio minorista físico. En el punto álgido de la burbuja tecnológica, en marzo de 2000, Autozone y Deere llegaron a cotizar a menos de 12 veces los beneficios previstos para los siguientes doce meses, tras sufrir una fuerte compresión de sus valoraciones frente a un sector tecnológico que cotizaba a un PER agregado cercano a 50 veces.
Al defender sus ventajas competitivas, ampliar sus operaciones e integrar eficazmente herramientas digitales, ambas empresas prosperaron durante las décadas siguientes. Partiendo de esos bajos múltiplos de valoración iniciales, Autozone y Deere registraron rentabilidades anualizadas del 17% y el 12%, respectivamente, en la década de 2010, mientras que el S&P 500, del -1%
Rentabilidad a 10 años de John Deere, Autozone y el S&P 500 (2000-2010)
Los resultados pasados no son indicativos de resultados futuros y pueden no repetirse.
Fuente: Schroders, Refinitiv DataStream, a diciembre de 2010. Los valores que figuran más arriba se muestran únicamente a título ilustrativo y no deben considerarse una recomendación de compra o venta.
La visión predominante en 1999 daba por hecho que estas empresas se verían mermadas por los disruptores digitales debido a que su presencia física resultaba poco rentable, o simplemente porque parecían poco atractivas en términos de crecimiento en comparación con la “nueva economía”. En realidad, la presencia física, las economías de escala, la marca y los conocimientos técnicos del sector siguieron constituyendo sólidas ventajas competitivas cuando se combinaban con el capital del balance y la generación interna de flujo de caja. Deere transformó los tractores en instrumentos de precisión controlados por software. Estas empresas de la “vieja economía” reinvirtieron discretamente flujos de caja poco valorados por el mercado en oportunidades capaces de generar elevadas rentabilidades incrementales sobre el capital, , al tiempo que reducían el número de acciones en circulación. Cuando los múltiplos del mercado se comprimieron debido al crecimiento especulativo, la realidad de la capitalización de los beneficios generó excelentes rentabilidades para los accionistas.
La lección para los inversores disciplinados es clara: algunas de las rentabilidades a largo plazo más espectaculares se obtienen yendo en contra del mercado y comprando franquicias sólidas y adaptables precisamente cuando el mercado las valora como víctimas estructurales.
Conclusión: Una gran oportunidad en los “compounders de calidad”
Dado que nuestro proceso de inversión se centra en los fundamentales y en las inversiones esenciales de crecimiento, la divergencia entre las categorías de “refugios seguros” y “perdedores de la IA” ha supuesto un reto para la rentabilidad reciente de la mayoría de las estrategias gestionadas por el equipo. La baja rentabilidad a corto plazo generada por nuestras posiciones de crecimiento de calidad se ha debido, en gran parte, a la compresión de los múltiplos de valoración, más que a un deterioro de la capacidad subyacente de generación de beneficios de las empresas o del crecimiento declarado.
Podemos observar esto de forma gráfica al analizar el perfil de estilos de una de nuestras estrategias insignia. El gráfico siguiente muestra la exposición de la cartera, en relación con el índice de referencia, en una serie de características de estilo, donde los puntos representan el valor más reciente dentro de un rango histórico de tres años. La cartera muestra una evolución más favorable de las revisiones de beneficios que el conjunto del mercado, mientras que el comportamiento de las cotizaciones ha sido relativamente más débil, lo que pone de manifiesto la inusual desconexión existente actualmente entre la evolución de los fundamentales y la de los precios de mercado.
La caída de las valoraciones de las empresas de calidad nos permite hoy invertir en empresas de muy alta calidad, caracterizadas por elevadas rentabilidades sobre el capital, una sólida capacidad de generación de beneficios y bajos niveles de apalancamiento, a valoraciones que se sitúan en mínimos de varias décadas, lo que al mismo tiempo permite que la cartera tenga una menor exposición negativa, en general, a los factores asociados al estilo value. Se trata de un perfil muy atractivo.
Perfil de estilo de una cartera representativa de renta variable internacional (excluido Estados Unidos): situación actual frente a los últimos tres años
Los resultados pasados no son indicativos de resultados futuros y pueden no repetirse. Fuente: Style Research, Schroders. La línea horizontal representa las exposiciones a los factores de estilo de una cartera representativa de Schroder International Equity frente al índice MSCI EAFE a fecha de 26 de mayo de 2026. El punto rojo representa la exposición actual al factor. La barra representa el rango observado en los últimos tres años.
Tras un exhaustivo análisis, hemos reducido la exposición en nuestras carteras a aquellas inversiones en las que percibimos un riesgo real de disrupción o un aumento significativo de la presión competitiva. En los casos en los que hemos considerado que las perspectivas son sólidas o incluso que están mejorando, hemos aumentado nuestra exposición. Esa mayor convicción se ha traducido en posiciones de mayor tamaño.
La obsesión del mercado por las infraestructuras dedicadas exclusivamente a la IA, por un lado, y por las coberturas geopolíticas de materias primas, por otro, ha creado un extraordinario vacío estructural en las valoraciones de las franquicias globales de élite con gran capacidad de generación de caja. Creemos que los inversores deberían mirar más allá del ruido macroeconómico a corto plazo y centrarse en los factores que impulsan la creación de riqueza a largo plazo. Pagar primas elevadas por valores refugio con gran peso en activos o por componentes cíclicos en el punto álgido de su escasez de oferta es una estrategia de alto riesgo que los ciclos históricos han penalizado sistemáticamente. Por el contrario, invertir en empresas de alta rentabilidad y con capacidad de capitalización compuesta, que se están adaptando e integrando activamente nuevas capacidades digitales a múltiplos reducidos y próximos a la media del mercado, proporciona un margen de seguridad significativo y posiciona el capital para obtener rentabilidades reales superiores a largo plazo.
Mantenemos una gran convicción en nuestro posicionamiento, alineado con empresas que «superan la desaceleración», y somos muy optimistas sobre el potencial de rentabilidades superiores al índice de referencia que encierran actualmente nuestras carteras.
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