La crisis del estrecho de Ormuz: qué implica para los inversores que buscan ingresos
Las fuertes oscilaciones en los precios de la energía apuntan a que las presiones inflacionistas se prolongarán a largo plazo. Los inversores que buscan ingresos estables y resguardados del riesgo de inflación necesitan un enfoque flexible que les permita diversificar su cartera en activos de todo el mundo.
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El actual conflicto en Oriente Medio ha sido desconcertante para los inversores y los responsables políticos.
Aunque la situación puede cambiar de forma repentina, el actual punto muerto en el estrecho de Ormuz sugiere que es poco probable que se alcance una resolución rápida y global. En cambio, creemos que es más probable que se produzca una desescalada gradual y desordenada, a medida que la presión sigue aumentando en los mercados energéticos y las cadenas de suministro, lo que repercute en los consumidores a través del aumento de los precios
Por otra parte, la salida de los Emiratos Árabes Unidos de la OPEP pone de manifiesto fracturas cada vez más profundas en los marcos tradicionales de suministro de petróleo, lo que dificulta aún más la situación del mercado, donde la fijación de precios resulta cada vez más complicada debido a la interrupción del suministro y al creciente uso de estrategias geopolíticas para intentar influir en los flujos.
El punto muerto en el estrecho de Ormuz es solo la última de las tantas crisis inflacionistas
La crisis actual es parte de una tendencia más amplia que se remonta a 2020, en la que los mercados han tenido que enfrentar cuatro crisis distintas: la COVID-19, la guerra de Ucrania, los aranceles y ahora Irán. Aunque en un principio se consideraron transitorias, en conjunto han generado fricciones persistentes que han consolidado un régimen estructuralmente más inflacionista.
El actual bloqueo del estrecho de Ormuz, liderado por Estados Unidos, ha demostrado su eficacia, limitando de forma significativa la capacidad de exportación de Irán y, en consecuencia, su capacidad para mantener los niveles de producción. Se requerirá tiempo para recuperar el suministro perdido de GNL y petróleo, lo que generará un contexto operativo más inestable y reforzará la probabilidad de que la inflación persista.
No se trata solo de un problema regional. Aunque pueda resultar fácil señalar el impacto inmediato que se percibe en Asia y Europa, el efecto dominó en Estados Unidos es cada vez más evidente. El petróleo está presente en toda la cadena de suministro, desde el transporte de mercancías y la aviación hasta el envasado y los fertilizantes, y el aumento de los costes de los insumos repercute directamente en los productos de uso diario, afectando a los consumidoresVolátil y al alza: el precio del petróleo está provocando un aumento de los precios
Fuente: LSEG Datastream, 1 de mayo de 2026
La presión al alzase evidencia en las gasolineras, en las cajas de los supermercados y en los billetes de avión. Materias primas como la nafta, utilizada para la fabricación de plásticos y envases; fertilizantes como la urea, que sustentan la producción agrícola; y el queroseno, utilizado para el repostaje de los aviones, están todos, a fin de cuentas, vinculados al barril de crudo. Cuando estos costes aumentan, repercuten en todo el sistema, lo que refuerza la presión inflacionista sobre los hogares.
El “ciclo de Warsh”
En paralelo a este contexto, se desarrolla lo que podría describirse como el “ciclo de Warsh”. Aunque Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal (Fed) hasta el 15 de mayo, seguirá formando parte de la Junta de Gobernadores, la nueva composición de la Fed bajo la presidencia de Kevin Warsh podría llevar a unos recortes de tipos anticipados o más profundos, incluso en un entorno inflacionista. Esto podría acentuar la pendiente de la curva de tipos, especialmente si se produce también un cambio en la dinámica fiscal
Este efecto podría notarse en muchas economías grandes. Por ejemplo, dado que Alemania está aumentando el gasto en defensa y se está llevando a cabo una expansión fiscal más amplia, prevemos una especie de estancamiento fiscal que seguirá ejerciendo presión al alza sobre los rendimientos a largo plazo y aumentará el coste de la financiación.
Desafíos para los inversores que buscan ingresos recurrentes
Para satisfacer la necesidad de obtener ingresos resistentes a la inflación, es necesario adoptar un enfoque diferente, dado el contexto descrito anteriormente. Del mismo modo que el aumento de los costes de los fertilizantes puede mermar el rendimiento natural de los cultivos y dificultar el mantenimiento de la producción, el reto para los inversores consiste en preservar tanto el rendimiento natural de los ingresos como los ingresos reales, ajustados a la inflación.
En este entorno, cobra cada vez más importancia adoptar un enfoque de inversión capaz de generar un rendimiento natural constante a partir de una gama diversificada de activos, sin sacrificar el crecimiento del capital. Es fundamental ir más allá de los activos tradicionales y acceder a un abanico más amplio de oportunidades.
Si los inversores se centran en estrategias capaces de ofrecer un rendimiento natural fiable, respaldadas por altos rendimientos ajustados al riesgo crediticio y a los plazos de pago, y basadas en un conjunto global y diversificado de activos, estarán en una posición más sólida para generar ingresos reales más fiables.
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