Los objetivos en constante evolución impulsan asignaciones flexibles a lo largo de todo el espectro de crédito
Tanto en los mercados públicos como en los privados, los inversores utilizan el crédito para cumplir distintos objetivos de cartera.
A la hora de analizar oportunidades de crédito, casi la mitad de los inversores (49 %) adopta un enfoque global y considera opciones tanto en crédito público como privado. Así lo refleja el Estudio Global de Perspectivas de Inversión de Schroders 2026.
Los inversores buscan que el crédito desempeñe un papel más allá del rendimiento. En lugar de considerar el crédito como una clase de activos homogénea, los resultados muestran que los inversores lo consideran como un conjunto de estrategias que se pueden utilizar para alcanzar distintos objetivos de cartera.
Gráfico 1. Diferentes estrategias de crédito para diferentes objetivos
Objetivo | Primera opción | Segunda opción |
Rendimiento real / rentas fiables | Bonos corporativos con grado de inversión (Investment Grade) 55 % | Bonos del Estado de mercados desarrollados 54 % |
Resiliencia del capital | Deuda inmobiliaria 39 % | Deuda de infraestructuras (privada) 39 % |
Alfa | Crédito distressed / situaciones especiales 62 % | Deuda de mercados emergentes 61 % |
Fuente: Estudio Global de Perspectivas de Inversión de Schroders 2026. Se preguntó a los inversores qué estrategias de crédito utilizaban para alcanzar cada uno de los objetivos, con la posibilidad de seleccionar hasta dos estrategias, entre un total de 15.
Los resultados muestran una clara segmentación de las funciones del crédito: el crédito Investment Grade para la generación de rentas, la deuda inmobiliaria y de infraestructuras para la resiliencia, y las estrategias de mayor riesgo o especializadas para la generación de alfa.
A la hora de buscar una rentabilidad real fiable, la principal preferencia de los inversores son los bonos corporativos Investment Grade (IG). Esto probablemente refleja el reajuste del mercado de renta fija tras el entorno de tipos muy bajos que siguió a la crisis financiera global y a la pandemia. Los rendimientos iniciales de muchos bonos corporativos con calificación IG se traduce actualmente en un rendimiento real positivo (tras la inflación), lo que permite a los inversores asegurar ingresos estables y previsibles. Al mismo tiempo, pese a las preocupaciones económicas y geopolíticas, los fundamentales empresariales siguen siendo sólidos, con tasas de impago reducidas y pocos indicios de deterioro de la calidad crediticia.
Dicho esto, los diferenciales de crédito, es decir, la prima por asumir mayor riesgo crediticio, se sitúan en niveles reducidos en términos históricos, lo que implica un menor margen de protección si las condiciones se deterioran. Un enfoque activo, basado en la identificación del riesgo específico de cada emisor, puede ayudar a mitigar este riesgo.
Los bonos del Estado de mercados desarrollados también figuran entre las dos principales opciones para obtener rendimiento real, lo que probablemente refleja tanto la mejora de los rendimientos nominales como, en algunos mercados, el acceso a instrumentos ligados a la inflación que pueden contribuir a proteger las rentas reales.
Julien Houdain, Director de Renta Fija Global, señaló: "Aunque los rendimientos iniciales siguen siendo atractivos, los cambios en la narrativa de mercado pueden influir significativamente en su evolución. En este entorno, un enfoque activo en la gestión del crédito y la duración está mejor posicionado para aprovechar oportunidades, al tiempo que contribuye a mitigar los riesgos a la baja".
Para más información sobre las principales preocupaciones de los inversores y cómo están respondiendo, consulta el Estudio Global de Perspectivas de Inversión de Schroders 2026.
Pero las rentas son solo uno de los objetivos. En cuanto a la resiliencia del capital, los inversores prefieren estrategias con características más defensivas, siendo la deuda inmobiliaria y de infraestructuras las más valoradas para este objetivo.
En el sector inmobiliario, el fuerte ajuste de valoraciones en toda la clase de activos subyacente hace que conceder financiación ahora ofrezca una oportunidad atractiva con una base de entrada más baja. Al mismo tiempo, los factores estructurales de largo plazo que respaldan la demanda de activos bien posicionados siguen siendo favorables. Entre ellos destacan los cambios demográficos, la evolución del comportamiento del consumidor, la adopción tecnológica y la transición energética global.
La resiliencia también se debe a ciertas características estructurales. La financiación del sector inmobiliario comercial sigue adoleciendo de importantes ineficiencias relacionadas con la normativa, lo que genera un déficit de capital disponible para financiar la adquisición de terrenos, el desarrollo, la construcción o los proyectos de gran envergadura. Al mismo tiempo, en distintos segmentos del mercado, los contratos de alquiler incluyen mecanismos explícitos de revisión al alza de los alquileres vinculados a índices de inflación, mientras que las limitaciones generales de la oferta y los elevados costes de construcción restringen la nueva oferta y sostienen los alquileres. Todo ello refuerza las perspectivas a largo plazo y la resiliencia frente a la inflación de los activos existentes.
Los activos de infraestructuras, por su parte, suelen prestar servicios esenciales y generar flujos de caja estables y a largo plazo a través de ingresos contractuales, a menudo vinculados a la inflación y con tipos de interés variables. Estas características, junto con las elevadas barreras de entrada, han permitido que el sector se mantenga relativamente resiliente en periodos de inflación y volatilidad de los mercados.
Michelle Russell-Dowe, Codirectora de deuda privada y crédito alternativo, señaló: "La transición hacia un enfoque global de la cartera centrado en la generación de rentas sigue ganando terreno en el ámbito de la inversión. Ofrece un gran potencial para gestionar los ciclos y las evoluciones de mercado aplicando la “herramienta adecuada en el momento oportuno”. También permite a los inversores acceder a fuentes más estables de generación de rentas, beneficiándose de la prima de riesgo crediticio y de la prima de liquidez, así como de la posibilidad de aportar capital en áreas con menor competencia. Asimismo, mantener la flexibilidad, en lugar de operar con asignaciones rígidas, permite dirigir el capital hacia donde surgen las oportunidades. Por ejemplo, en el entorno actual, en el que la prima de riesgo de crédito es más reducida, los inversores pueden buscar mayor seguridad a través de puntos de entrada más favorables y garantías sólidas en crédito hipotecario o la deuda de infraestructuras, o incluso alejarse de las concentraciones habituales del crédito corporativo mediante la financiación respaldada por activos, que puede ofrecer perfiles de riesgo de tipo grado de inversión (Investment Grade), con niveles de rendimiento más elevados".
Mientras que la resiliencia del capital suele asociarse con características defensivas y estabilidad, el alfa, por el contrario, tiende a proceder de otro tipo de exposiciones crediticias, aquellas en las que las ineficiencias, la complejidad y las oportunidades específicas por instrumento ofrecen a los gestores activos un mayor margen para generar valor. El crédito distressed o situaciones especiales, así como la deuda de mercados emergentes son las principales opciones de los inversores para la generación de alfa.
La deuda de mercados emergentes ofrece un amplio universo de inversión. Estos mercados cuentan con algunos de los bancos centrales más disciplinados del mundo, clases medias en rápida expansión, economías innovadoras y numerosas empresas de alta calidad. La menor disponibilidad de información y liquidez, en comparación con los mercados desarrollados, puede generar ineficiencias en la valoración, y los rendimientos dependen de múltiples factores específicos de cada país y cada instrumento, en los que una gestión activa cualificada puede aportar valor.
El mensaje general de la encuesta es que los inversores están utilizando distintas partes del universo del crédito de forma cada vez más selectiva, incluido el crédito privado. Solo el 22 % de los encuestados no tiene actualmente ninguna asignación a crédito privado en su cartera.
Gráfico 2. La mayoría de los encuestados asignan actualmente capital al crédito privado
Fuente: Estudio Global de Perspectivas de Inversión de Schroders 2026. Se preguntó a los inversores qué proporción aproximada de su cartera total de crédito está asignada actualmente al crédito privado.
Aunque algunas áreas del mercado de crédito privado han sido objeto de mayor escrutinio, el conjunto de oportunidades va mucho más allá de la financiación directa tradicional, abarcando una gama más amplia de estrategias con diferentes perfiles de riesgo, rendimiento y liquidez, incluida la deuda de activos reales, así como el amplio espectro de oportunidades en crédito titulizado y financiación respaldada por activos.
Esto refuerza la importancia de analizar el conjunto del espectro del crédito. En un entorno en el que el rendimiento, la resiliencia y el alfa pueden proceder de fuentes distintas, los inversores están estructurando cada vez más sus asignaciones en torno a objetivos de cartera, en lugar de basarse en las etiquetas tradicionales de clases de activo.
La flexibilidad parece, por tanto, más esencial que nunca, no solo para moverse entre crédito público y privado, sino también para identificar, dentro de cada segmento, las exposiciones que mejor se adaptan al objetivo buscado.
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