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Covid-19: la prueba de tecnología para las empresas


Peter Harrison

Peter Harrison

Group Chief Executive

Todos los CEO reflexionamos y tememos los cisnes negros que pueden amenazar la estabilidad de nuestro negocio. La naturaleza de estos eventos hace que no sea una tarea fácil. Algunos científicos han argumentado que la actual crisis pandémica era una amenaza conocida y quizá, inevitable. Cisne negro o no, el Covid-19 está teniendo un dramático impacto social y económico. La pregunta para los directivos es: "¿Cómo de resistente es mi negocio?" 

Este es el principal tema de debate en todos los equipos de gestión del FTSE 100. ¿Cómo operamos si una proporción significativa del personal enferma? ¿Cómo ayudamos a frenar la propagación del virus? ¿Cómo mantenemos los niveles de servicio? Y lo más importante, ¿cómo mantenemos a nuestros trabajadores seguros? Las empresas de gestión de inversiones, como Schroders, también tienen un desafío específico: ¿confiamos en que las operaciones de trading se mantendrán, independientemente de los niveles de ausencia de los trabajadores?

Para aquellas empresas que han empezado hace poco a plantearse cómo responder a esta problemática puede que sea tarde para ofrecer soluciones efectivas. Sin embargo, para aquellos que ya se habían planeado este tipo de cisne negro, la respuesta, en parte, está en la tecnología. Aunque, igual de importante es la filosofía de la empresa y cómo es la relación que desarrolla con sus empleados. La solidez de este contrato social es crítica en tiempos de crisis. Y ahora se está poniendo a prueba. 

Las empresas con visión de futuro han estado luchando para ofrecer el mejor entorno de trabajo, ya sea un gimnasio de última generación o el acceso a un médico in situ, o incluso un dentista. Pero ahora, mirando a través de la lente de la pandemia de coronavirus, este ha sido solo el primer nivel. El siguiente escalón, que se está haciendo evidente, es demostrar si una empresa puede cuidar de su plantilla - y de los intereses de los clientes y consumidores - cuando el sistema está expuesto a una situación de máximo estrés.

La tecnología está en el corazón de esta solución. Lo miramos cuando asumí el cargo de director ejecutivo de Schroders en 2016. En este sentido, el equipo directivo se hizo cargo de que para establecer una verdadera colaboración entre negocios y reforzar la resiliencia empresarial, la tecnología sería la solución. El objetivo era la flexibilidad laboral sin obstáculos. 

Al dotar al personal con una dinámica de trabajo realmente ágil, se establece una relación más profunda de confianza. Así que invertimos. Empezamos desplegando un sistema que permite a los empleados trabajar en cualquier lugar y en cualquier momento con un solo inicio de sesión. De esta manera, los trabajadores tienen acceso total a los sistemas que normalmente tendrían en la oficina; nuestros equipos de servicio al cliente pueden hablar con los clientes, nuestros gestores de fondos pueden realizar operaciones.

Esto nos permitió capacitar al personal para trabajar de la manera que más les convenía. No se trataba sólo de poder trabajar desde casa, sino que podían mezclarse con otros equipos en nuestras nuevas oficinas. El edificio, después de todo, fue construido a propósito para este tipo de trabajo más ágil. La colaboración se ha incrementado exponencialmente.

Así que, cuando tomamos la decisión a principios de este mes de pasar a trabajar separando los equipos, no resultó complicado.

Las decisiones tomadas hace varios años - ofrecer al personal una flexibilidad real- nos han puesto en una posición fuerte para afrontar esta situación.

El primer desafío no fue difícil. Consistió en dividir a más de 5.000 personas de 34 oficinas en dos equipos, que alternarían el trabajo en casa y en la oficina. Habíamos comenzado en Asia a principios de año y ahora necesitábamos extenderlo a nivel mundial.

 Esta semana, y siguiendo las nuevas directrices del gobierno de tener una "presencia mínima viable", el siguiente paso ha sido garantizar la cobertura necesaria en la oficina, pero con conectividad para la mayoría del personal desde sus casas.

Una vez más, el cambio se ha hecho sin problemas y de manera eficiente. La clave ha sido que la tecnología era fiable y versátil.

Con nuestros espacios de trabajo virtuales, los gestores, analistas y traders obtienen exactamente la misma experiencia en su casa, en la oficina o en cualquier sitio designado especialmente para emergencias. Inmediatamente se aprovechan las herramientas que han transformado nuestras prácticas de trabajo. Los procedimientos manuales han sido reemplazados por Aladdin, una herramienta de gestión de riesgos y carteras. Las herramientas de colaboración, las aplicaciones de chat y mensajes ayudan a los traders a mantenerse coordinados con los gestores de fondos y los departamentos de operaciones, mientras que el Bloomberg IB Chat y Symphony también permiten una comunicación segura con los brokers y las contrapartes. La lista de nuevas tecnologías continúa, y todas ellas están disponibles para nuestros equipos.

Esto significa que hoy estoy escribiendo esto desde casa. Tanto yo como el resto de la compañía, podemos trabajar fuera de la oficina con confianza, sin importar las tareas que se realicen. Este enfoque ayuda a proteger la actividad de nuestro negocio pero, ante todo, mantiene a nuestro personal a salvo y ayuda a controlar la propagación del virus.

Francamente, creo que así es como deberían funcionar todos los negocios. No se trata sólo de trabajo flexible; se trata de profundizar en nuestro contrato social con los empleados, se trata de confiar en ellos en todo momento, con o sin crisis.

Nadie puede saber cuál será el próximo cisne negro o cuándo surgirá, pero eso no impide que una empresa esté preparada para ello. Capacitar a los empleados a través de una tecnología en constante evolución es lo que hace esto posible.

En términos más generales, hay que recordar que hay millones de personas en el mundo que trabajan de manera independiente (como autónomos, freelance…) que carecen de un contrato social. Debemos pensar profundamente en las implicaciones para ellos en un momento de estrés. Sin duda, son los verdaderos perdedores de esta pandemia.