Opinión de experto 

Informes de mercado

Johanna Kyrklund: No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes.


Johanna Kyrklund

Johanna Kyrklund

Global Head of Multi-Asset Investments

Cuando la gente me pregunta cómo me va en estos mercados volátiles, siempre les digo que en muchos aspectos se parece mucho a los anteriores períodos turbulentos que he visto en mi carrera.

Al igual que hoy en día, las causas de esos mercados no tienen precedentes, ya sea las crisis de los mercados emergentes de los años 90, el fin de la burbuja de las puntocom en 2000, el escándalo de Enron en 2002, la crisis financiera mundial en 2008 o la crisis de la deuda soberana europea.

Invertir en estos 23 años nunca ha sido fácil. El futuro siempre es incierto y los riesgos siempre están a la vuelta de la esquina. Pero siempre hubo una cosa en la que se podía confiar y su ausencia hace las cosas mucho más difíciles: la comodidad de los bonos y el efectivo.

Como se puede ver en el cuadro a continuación, en crisis anteriores si querías adoptar una estrategia defensiva, podías invertir en bonos del Estado que daban hasta un 8,8%, o incluso dinero en efectivo que daba hasta un 7%.
El efectivo en los últimos 10 años se ha vuelto mucho menos amable con los inversores, con los rendimientos en muchos casos moviéndose en terreno negativo. Pero al menos todavía se podía obtener algún rendimiento de los bonos del Estado. Además, estos activos tenían una correlación negativa con las acciones (es decir, el precio de los bonos subía cuando las acciones caían y viceversa).

A veces no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes.

En el momento de escribir este artículo (19 de mayo), el Tesoro de EE.UU. a 10 años rinde un 0,7%. Y nuestro análisis sugiere que en los próximos tres años, no es en absoluto seguro que la correlación negativa entre los bonos y las acciones se reafirme.

Activos refugio como los bonos del Tesoro de EE.UU. rinden mucho menos que en crisis anteriores

Fuente: Bloomberg y Schroders, al 14 de mayo de 2020.

Creemos que la crisis del Covid-19 tendrá un impacto deflacionario, pero con los rendimientos de los bonos del Estado en los límites actuales, son menos capaces de proporcionar protección a las carteras. Más allá de esto, también nos preocupa que unos niveles más altos de deuda pública puedan reducir el atractivo de los bonos como cobertura en las carteras.

Actualmente se están aliviando las medidas de confinamiento, lo que puede conducir a un rebote a corto plazo de los datos económicos. Sin embargo, a seis o doce meses vista, me siguen preocupando las perspectivas económicas.

Sin un avance médico, la actividad económica moderada es la única manera de contener el virus. Cuanto más se prolongue esto, más probable es que veamos impactos de segundo orden en los negocios y el empleo.

Teniendo esto en cuenta, a la hora de invertir yo seguiría siendo cautelosa con los activos más expuestos al ciclo económico. Y favorecería los bonos corporativos de grado de inversión, que pueden beneficiarse de la liquidez que proporcionan los gobiernos y los bancos centrales.