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En profundidad - Informes de mercado

¿Qué mercados de renta variable parecen “baratos” conforme nos adentramos en 2019?

A medida que las aguas vuelven a su cauce tras un turbulento 2018, Duncan Lamont evalúa el nivel de las valoraciones conforme nos adentramos en 2019.

14/01/2019

Duncan Lamont

Duncan Lamont

Responsable de estudios y análisis

2018 fue un año bullicioso en los mercados bursátiles y terminó con una última etapa especialmente turbulenta. Dado de que los inversores se habían acostumbrado a un inusual oasis de calma en los últimos años, la volatilidad volvió con estruendo a los mercados.

No obstante, a medida que las aguas vuelven a su cauce, existe un halo de esperanza. Incluso antes de la caída registrada en el cuarto trimestre, los mercados se habían abaratado en términos de valoraciones.

La mejora de los fundamentales estaba detrás de este cambio. Se prevé que el crecimiento de los beneficios para 2018 sea de un considerable 24% para el mercado estadounidense, aunque esta evolución responde en parte a las reducciones fiscales de la Administración Trump.

Asimismo, en el Reino Unido y los mercados emergentes se espera un crecimiento de los beneficios de dos dígitos, mientras que Europa se sitúa en un nivel de un solo dígito medio.

Japón sigue a la cola, con un crecimiento de los beneficios de solo el 3%, pero en 2018 sufrió una gran cantidad de problemas relacionados con la meteorología.

Incluso si los precios de las acciones hubieran cerrado el año en el mismo nivel en el que lo comenzaron, los inversores estarían ahora en una situación más sólida desde el punto de vista de los fundamentales. En pocas palabras, actualmente obtendrían más beneficios por cada dólar que hubieran invertido.

No obstante, los últimos acontecimientos reflejan que los precios de las acciones no mostraron una evolución plana a lo largo de 2018, sino que cayeron drásticamente. Esto significa que no solo los beneficios son mayores, sino que los precios son más bajos. Este doble efecto ha impulsado los principales indicadores de valoración basados en los beneficios de los mercados bursátiles hasta llevarlos cerca de sus niveles más baratos en muchos años.

En comparación con las previsiones de beneficios de consenso para los próximos 12 meses, los mercados bursátiles de EE. UU., el Reino Unido, Europa y el universo emergente muestran unas valoraciones cercanas a sus niveles más baratos de los últimos cuatro a seis años. La situación es similar cuando los precios se comparan con los beneficios registrados en los 12 meses previos. La renta variable japonesa no muestra unas valoraciones tan baratas con ninguno de los dos parámetros mencionados desde la peor fase de la crisis financiera.

Otros parámetros de valoración también se han abaratado: las PER ajustadas cíclicamente y los múltiplos precio/valor contable han caído y las rentabilidades por dividendo han subido. La rentabilidad por dividendo del Reino Unido ha aumentado incluso más de un 5%. Si no tenemos en cuenta la crisis financiera, se trata del nivel más elevado desde hace más de 25 años.

La consecuencia de esta evolución es que, desde el punto de vista de las valoraciones, los mercados bursátiles presentan unas perspectivas mucho más interesantes que antes. Cuando nos adentrábamos en 2018, nuestro tablero de valoraciones era una marea roja (y cara), y ahora es un campo verde (y barato). Con la excepción de EE. UU., todos los mercados muestran unos niveles muy baratos con base en la mayoría de los indicadores de valoraciones. Incluso EE. UU. está menos caro que antes. (Todos los indicadores de valoración se explican brevemente más adelante).

Si bien no cabe duda de que existen desafíos a corto plazo en los mercados, por no hablar del plano geopolítico, del endurecimiento de las políticas monetarias y de la ralentización del crecimiento global, invertir cuando las valoraciones están baratas constituye una sólida estrategia a largo plazo. Las valoraciones son el determinante único más importante de los resultados a largo plazo, si bien siempre ha de tenerse en cuenta su inutilidad a la hora de predecir fluctuaciones a corto plazo en los mercados.

Leer más: Por qué 2019 podría ser un año mejor para los inversores

 

Market Valuation

 

Las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras y puede que no vuelvan a repetirse. 

Ventajas e inconvenientes de los parámetros de valoración de los mercados bursátiles

A la hora de analizar las valoraciones de la renta variable, los inversores pueden recurrir a un amplio abanico de parámetros. Cada uno de ellos cuenta una historia diferente. Todos tienen sus ventajas y sus inconvenientes, por lo que adoptar un enfoque integral que tenga en cuenta sus a menudo contradictorios mensajes probablemente sea lo más adecuado para obtener buenos resultados.

PER adelantado

Uno de los parámetros de valoración tradicionales es el PER («price-to-earnings ratio») adelantado. Se divide el valor o el precio del mercado bursátil por el beneficio por acción agregado de todas las empresas para los doce meses siguientes. Un resultado bajo representa un valor más positivo.

Un claro inconveniente de este indicador es que se basa es previsiones y nadie sabe lo que las empresas ganarán en el futuro. Los analistas realizan estimaciones, aunque a menudo no resultan acertadas, al sobrestimar en exceso y hacer parecer las acciones más baratas de lo que en realidad son.

PER de los últimos 12 meses

Este parámetro es más común si cabe. Resulta similar al PER adelantado, solo que tiene en cuenta los beneficios de los últimos doce meses. Contrariamente al PER adelantado, no implica realizar previsiones. Sin embargo, los últimos doce meses también podrían dar lugar a errores.

CAPE

El CAPE (PER ajustado cíclicamente) es otro indicador clave que consultan los analistas de mercado y que ha crecido en popularidad a lo largo de los últimos años. Es habitual referirse a este indicador como CAPE —para abreviar— o PER de Shiller, en honor al académico que lo dio a conocer, el profesor Robert Shiller.

Este indicador busca compensar la sensibilidad que presenta el PER de los últimos 12 meses a los beneficios en el mismo periodo; para ello, compara el precio con los beneficios medios de los últimos diez años ajustados a la inflación. Esto permite suavizar las fluctuaciones a corto plazo de los beneficios.

Si el PER de Shiller es elevado, las rentabilidades a largo plazo posteriores suelen ser escasas. Uno de los inconvenientes que presenta es su escasísima capacidad para predecir puntos de inflexión en los mercados. EE. UU. ha mostrado unas valoraciones caras sobre esta base durante muchos años, pero ello no ha sido impedimento para que estas sean cada vez más caras. 

Precio/valor contable

La ratio precio/valor contable compara el precio con el valor contable o valor liquidativo neto del mercado de valores. Un nivel elevado implica que una empresa es cara en comparación con el valor de los activos reflejados en sus cuentas. Esto podría deberse a la previsión de un mayor crecimiento en el futuro.

Un nivel bajo sugiere que el mercado realiza una valoración ligeramente superior (o posiblemente incluso inferior, si la cifra es inferior a uno) que la de su valor contable. Este vínculo con el valor del activo subyacente del negocio es uno de los motivos por los que este enfoque ha sido bien acogido por los inversores más centrados en las valoraciones, conocidos como inversores centrados en el valor.

Sin embargo, este parámetro apenas reviste utilidad para las empresas del sector tecnológico o de servicios, ya que prácticamente no disponen de activos físicos. Además, las diferencias en las normas contables pueden conllevar variaciones significativas en todo el mundo. 

Rentabilidad por dividendo

La rentabilidad por dividendo, los ingresos que perciben los inversores como porcentaje del precio, ha constituido una herramienta útil para predecir las rentabilidades futuras. Una rentabilidad por dividendo reducida se ha asociado a unas rentabilidades futuras escasas.

Sin embargo, si bien este parámetro se sigue usando, ha perdido su papel protagonista en las últimas décadas.

Una de las razones es que las recompras de acciones se han convertido en un modo cada vez más popular entre las empresas para devolver efectivo a los accionistas, en lugar de distribuir dividendos (la recompra de acciones contribuye a impulsar el precio de la acción).

Esta tendencia se ha visto reflejada con mayor fuerza en EE. UU., aunque también en otras regiones. Además, no tiene en cuenta el elevado número de empresas de alto crecimiento que no distribuyen dividendos o abonan un dividendo muy reducido, al preferir reinvertir el efectivo excedente en el negocio para financiar el crecimiento futuro.

Algunas conclusiones

Los inversores deberían evitar la tentación de limitarse a comparar un parámetro de valoración de una región con el de otra. Las diferencias en las normas contables y la idiosincrasia de los diferentes mercados bursátiles implican que algunos siempre cotizan con unas valoraciones más caras que otros.

Por ejemplo, los valores tecnológicos son más caros que algunos de otros sectores porque presentan unas perspectivas de crecimiento relativamente elevadas. Por tanto, un mercado con una exposición considerable al sector tecnológico, como el estadounidense, cotizará con unas valoraciones más caras que el de otras regiones, como Europa. A la hora de determinar el valor en los mercados, debemos establecer un marco común para abordar con éxito esta cuestión.

Una forma de proceder es determinar si cada mercado está más caro o más barato de lo que lo ha sido en términos históricos.

Esto es lo que hemos hecho en la tabla anterior con los indicadores de valoraciones descritos en el presente documento, si bien se trata de información que no debe ser utilizada como asesoramiento ni constituye una recomendación para comprar o vender. Si no estás seguro de la idoneidad de tus inversiones, consulta con un asesor financiero.

Por último, los inversores siempre deberían tener en cuenta que las rentabilidades pasadas y los patrones históricos de los mercados no garantizan rentabilidades futuras y que el capital está en riesgo, como ocurre con cualquier inversión.

 

Información Importante

Las opiniones expresadas aquí son las de Duncan Lamont, Responsable de estudios y análisis, y no representan necesariamente las opiniones declaradas o reflejadas en las Comunicaciones, Estrategias o Fondos de Schroders.

El presente documento ha sido redactado con una finalidad exclusivamente informativa. Su contenido no constituye una oferta de compra o venta de ningún instrumento o título financiero, ni una sugerencia para adoptar ninguna estrategia de inversión. La información contenida en el presente no constituye un asesoramiento, una recomendación o un análisis de inversión y no tiene en cuenta las circunstancias específicas de ningún destinatario. Este material no constituye una recomendación contable, jurídica o tributaria y no debe ser tenido en cuenta a tales efectos. Se considera que la información contenida en este documento es fiable, pero Schroders no garantiza su exhaustividad o exactitud. La compañía no se responsabiliza de los errores de hecho u opiniones. No se debe tomar como referencia la información y opiniones contenidas en este documento a la hora de tomas decisiones estratégicas o decisiones personales de inversión.

La rentabilidad registrada en el pasado no es un indicador fiable de los resultados futuros. El precio de las acciones y los ingresos derivados de las mismas pueden tanto subir como bajar y los inversores pueden no recuperar el importe original invertido.

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Publicado por Schroder Investment Management (Europe) S.A. 5, rue Höhenhof, L-1736 Senningerberg, Luxemburgo. Número de registro Luxemburgo B 37.799.

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