Opinión de experto 

¿Quién ganará la carrera de puntos de carga de los vehículos eléctricos?


Las ventas de coches eléctricos han arrojado datos particularmente buenos este año. En los 12 meses hasta junio de 2021, las ventas de vehículos eléctricos subieron un 160% en comparación con el mismo periodo del año pasado, y más de un 130% en comparación con el mismo periodo de 2019 (según datos de BNEF). Esto se ha destacado en la última actualización del Global Climate Dashboard de Schroders.

Por lo tanto, aunque la transición al vehículo eléctrico realmente ya ha empezado, estamos solo al principio, y queda un largo camino por recorrer. En el Reino Unido, por ejemplo, los vehículos eléctricos supusieron el 11% de todas las ventas de vehículos de pasajeros el año pasado. Sin embargo, ese porcentaje va a tener que subir al 100% en menos de nueve años si se quiere cumplir el objetivo de prohibir la venta de vehículos nuevos con motor de combustión interna para 2030.

603060_SC_November-Content-Activation-Charts-ESES_chart1.png

Desde el punto de vista de los vehículos comerciales, cada vez más empresas asumen objetivos de descarbonización ambiciosos, lo que implica que las emisiones procedentes de las flotas de este tipo de vehículos están siendo vigiladas. Los 111 miembros del grupo EV100, que incluye empresas como Tesco o Ikea, se han comprometido a que todos los vehículos de sus flotas sean eléctricos y/o a instalar puntos de carga para personal y clientes para 2030.

Además de los vientos de cola que vienen de la mano de políticas y objetivos, los datos económicas del vehículo eléctrico siguen mejorando conforme el sector va creciendo. De hecho, se espera que los vehículos eléctricos sean más baratos que aquellos con motor de combustión interna en pocos años. Ese momento marcará un importante punto de inflexión en el mercado, que acelerará aún más la transición.

603060_SC_November-Content-Activation-Charts-ESES_chart2.png

¿Qué tamaño alcanzará el mercado de los puntos de carga para vehículos eléctricos?

De acuerdo con las estimaciones de Bloomberg, harán falta más de 300 millones de nuevos puntos de carga para vehículos eléctricos (entre residenciales, públicos, de carga rápida y de flota) en todo el mundo para 2040. Ahora, hay menos de seis millones. La gran cantidad de puntos de carga necesarios para respaldar la transición al vehículo eléctrico (de pasajeros o comercial), hace prever que este será un mercado en crecimiento hasta 2035 aproximadamente, año en el que la inversión en infraestructuras de carga llegará a su máximo.

En el escenario de crecimiento más ambicioso de Bloomberg, harían falta más de 500 millones de puntos de carga en todo el mundo para 2040, lo que supondría una inversión acumulada de casi 1,6 billones de dólares en infraestructura de carga para vehículos eléctricos.

¿Cuáles son las oportunidades y los desafíos?

Hasta hace poco, era difícil para los inversores en renta variable acceder directamente al tema de los puntos de carga para vehículos eléctricos, bien porque los fabricantes eran empresas que no cotizaban en bolsa, bien porque las pequeñas empresas del sector se perdían en el seno de empresas diversificadas más grandes. Sin embargo, un buen puñado de empresas dedicadas a los puntos de carga de vehículos eléctricos han empezado a cotizar en los últimos 12 meses, muchas veces a través de SPAC. Por lo tanto, las oportunidades para los inversores han aumentado considerablemente.

Aunque la proliferación de firmas dedicadas a la fabricación de puntos de carga para vehículos eléctricos es buena para que el sector pueda respaldar la transición energética, también plantea una pregunta acuciante desde el punto de vista de la inversión. Con tantas empresas luchando por llevarse su parte del pastel, ¿impedirá la competencia lograr rentabilidades dignas a estas compañías?

¿Qué implica esto para los inversores?

Muchas de estas empresas podrán ser capaces de mantener unos buenos resultados a corto plazo, ya que el sector de los puntos de carga para vehículos eléctricos sigue creciendo rápidamente. A largo plazo, no obstante, la brecha entre las empresas que han podido lograr una retención de clientes real (por ejemplo, vendiendo suscripciones a software), y aquellas cuyo modelo de negocio se centre, sobre todo, en vender los equipos de carga o la electricidad, puede hacerse más patente.

A los inversores que recuerden la evolución del sector de la fabricación de paneles solares en los últimos 10 años les sonará la idea de que un mercado puede experimentar un rápido crecimiento y, a su vez, ofrecer a los accionistas bajas rentabilidades. Como inversores en cambio climático, tenemos que saber ver más allá de unas cifras de crecimiento llamativas y buscar aquellas compañías que dispongan de ventajas competitivas duraderas a largo plazo.