Informes de mercado

Cinco gráficos que explican el argumento de inversión de los mercados emergentes

Para los inversores que no estén familiarizados con los mercados emergentes, resulta importante comprender algunos datos clave sobre los riesgos y las ventajas que presentan, así como su enorme importancia en la economía mundial.

26/09/2018

Andrew Rymer

Andrew Rymer

Por lo general, los inversores son conscientes de la relevancia de los mercados emergentes en términos de su repercusión en el plano económico pero, tal vez debido a una falta de conocimientos, a menudo tienen dificultades para encontrar la mejor manera de reflejar este hecho en sus carteras.

Esos inversores han dejado de lado un universo que alberga algunos de los mercados financieros que mejores rentabilidades han obtenido en todo el mundo desde el cambio de milenio. Y, lo que es más, en algunos casos, su aversión podría estar basada en una visión errónea de la volatilidad que conllevan.

En este artículo, mostramos, mediante una serie de gráficos, diversos datos que buscan ilustrar por qué no deberíamos pasar por alto los mercados emergentes.

Riesgos frente a rentabilidades

Independientemente de que analicemos la renta variable o la renta fija, algunas de las mejores rentabilidades registradas desde finales de 1999 proceden de los mercados emergentes.

Sorprendentemente, los mercados bursátiles de las economías emergentes en todo el mundo se han revalorizado casi tres veces más rápido en base anualizada que los de Europa occidental. También han batido a la renta variable estadounidense, a pesar de la fase alcista increíblemente prolongada que ha protagonizado este mercado en la última década.

Y, sin embargo, los inversores no han tenido que hacer frente a una «volatilidad» —es decir, altibajos— significativamente mayor en los mercados emergentes para alcanzar unas rentabilidades considerablemente más elevadas que las de Europa.

En el plano de la renta fija, los mercados emergentes también registraron una evolución más favorable, aunque en este caso también fueron los más volátiles.

Con todo, los inversores harían bien en recordar que las rentabilidades pasadas no son orientativas de rendimientos futuros. Cabe destacar que este período resultó especialmente positivo para los mercados emergentes. En comparación, en la década de 1990 tuvieron lugar la crisis económica de México (1994), la crisis financiera asiática (1997) y la crisis del rublo en Rusia (1998), que mermaron considerablemente las rentabilidades.

El valor de las inversiones y las rentas que generan pueden subir al igual que bajar, y los inversores podrían no recuperar el capital invertido inicialmente.

El siguiente gráfico muestra las rentabilidades registradas hasta la fecha durante este siglo, así como la volatilidad.

Fuente: Schroders, Thomson Datastream, datos a finales de junio de 2018, en dólares estadounidenses. Los índices de referencia para la renta fija son el BD Benchmark 10Y Datastream Govt, United States Benchmark 10Y Datastream Government y el JPM EMBI + Composite. Los índices de referencia para la renta variable son el MSCI EMU, S&P 500 y el Emerging Markets-Datastream Market, Total Return.

Los sectores, los valores, las regiones y los países indicados anteriormente son solo para fines ilustrativos y no deben considerarse una recomendación para comprar o vender. La rentabilidad registrada en el pasado no es un indicador fiable de los resultados futuros. El precio de las acciones y los ingresos derivados de las mismas pueden tanto subir como bajar y los inversores pueden no recuperar el importe original invertido.

Hablemos en primer lugar de los mercados bursátiles. La renta variable emergente se anota de media una revalorización anual del 7,9% este siglo, muy por delante del 3,5% anual de la zona euro, según el índice MSCI EMU, y claramente superior al 5,4% de Wall Street, de acuerdo con el índice S&P 500.

Las tres regiones han sufrido altibajos considerables a lo largo del tiempo, pero la volatilidad de los mercados emergentes en base anual, del 20,9%, es en realidad ligeramente inferior a la de la zona euro, que se sitúa en un 21,1%, todo ello a pesar de la notable disparidad en términos de rentabilidades. Las acciones estadounidenses fueron menos volátiles, con un 14,4%.

Los inversores en renta fija que se adentraron en los mercados emergentes registraron unas ganancias anuales del 8,5% (cabe destacar que esta cifra es ligeramente superior a la rentabilidad de las mercados bursátiles emergentes y convierte a estos bonos en los que mejor evolución mostraron de entre todos los activos analizados en el presente documento). La renta fija estadounidense (representada por los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años) ofreció una rentabilidad anual del 5,0% y los bonos de la zona euro, del 5,9%.

Los bonos emergentes mostraron la mayor volatilidad, con un 9,2%, seguidos de los estadounidenses, con un 7,3%, y de los de la zona euro, con un 5,5%.

Los mercados emergentes, en general, estarán sujetos a un mayor riesgo político, jurídico, de contraparte y operativo. Los mercados de renta variable de países emergentes pueden ser más volátiles que los de economías más consolidadas. Las inversiones en divisa extranjera implican riesgos de tipo de cambio. 

Divergencia entre economías y mercados

Quizás, el argumento de mayor peso para sugerir que los inversores podrían estar subestimando las ventajas de los mercados emergentes sea la diferencia que existe entre el tamaño de sus economías y el de sus mercados financieros.

Uno de los motivos principales por los que los mercados emergentes no representan un componente más importante de las carteras se debe, sencillamente, al reducido tamaño de sus mercados financieros en comparación con el peso económico que tienen estos países.

Por ejemplo, si tomamos como referencia el PIB nominal, los países en desarrollo representan ahora el 45% de la producción económica del mundo. Sin embargo, el valor de sus mercados bursátiles en conjunto tan solo representa el 29% del total mundial, y sus mercados de renta fija se encuentran aún más rezagados, con un 16% del total. La diferencia resulta aún más evidente en términos de los índices que más siguen los inversores (ver siguiente gráfico). Resulta evidente que, a pesar de que la globalización ha acelerado la integración del universo emergente en la economía global, sus mercados de capitales no se han abierto en la misma medida. China constituye un ejemplo muy ilustrativo. Los mercados internos de renta variable y renta fija de China son el segundo y el tercero con mayor importancia del mundo, respectivamente, pero hasta hace poco, los inversores internacionales no han podido acceder a ellos con facilidad. Esta situación está empezando a cambiar con la llegada del sistema China Stock Connect, que conecta la bolsa de Hong Kong con la de Shanghái. A pesar de todo, el acceso sigue resultando sumamente complejo.

Fuente: datos del PIB mundial del FMI para 2017, a septiembre de 2018. Datos de los mercados bursátiles internacionales de FactSet a septiembre de 2018. Datos de los mercados de deuda internacionales del BPI a diciembre de 2017, últimos datos disponibles. MSCI AC World a finales de agosto de 2018. Datos del índice Bloomberg Barclays Global Aggregate de FIA a septiembre de 2018. Las clasificaciones de países emergentes o desarrollados no derivadas de un índice que se utilizan para calcular relaciones porcentuales se elaboran según un proceso de análisis que, en primer lugar, filtra los países con una renta nacional bruta (en inglés, GNI) «elevada», en los términos del Banco Mundial (esto es, más de 12.476 dólares). Posteriormente, si un país se considera emergente o fronterizo según el MSCI, Bloomberg Barclays, la DPNU o el FMI, quedará fuera de la criba y solo quedarán países definidos unánimemente como desarrollados. El resto de países se considerará emergente. *Incluye el MSCI Frontier Markets.

La gestión activa frente a la pasiva en los mercados emergentes

¿Qué estrategias puede adoptar un inversor particular que decida asignar un porcentaje considerable de su cartera a los mercados emergentes?

La primera decisión que deberá tomar consiste en decantarse por un enfoque «activo» o «pasivo». En otras palabras: ¿deberían comprar un fondo que replique índices de forma sencilla y barata o pagar por el saber hacer de un profesional de la gestión activa?

Esta cuestión siempre es objeto de debate y existen argumentos convincentes a favor de ambas posturas pero, en lo que respecta a los mercados emergentes, concurren una serie de factores específicos que suelen abogar por la adopción de un enfoque activo.

El primero de ellos está relacionado con el predominio en determinadas economías emergentes, como China, de empresas nacionalizadas (a menudo denominadas «empresas públicas» en este contexto). Aquí, los datos sugieren que las empresas públicas han obtenido unos resultados mucho peores que sus homólogas del sector privado, especialmente en los últimos años. El siguiente gráfico muestra esta tendencia a escala global.

No obstante, lo que este gráfico demuestra con claridad es que hay períodos en los que los inversores pueden beneficiarse de invertir en empresas públicas y períodos en los conviene evitarlas. Además, estas empresas no siempre comparten las mismas características. La idea principal es que el hecho de que los gobiernos tengan una mayor influencia en la suerte de las empresas públicas y el riesgo de que puedan utilizarse como herramienta política requieren especial atención. Un profesional de la gestión activa dispone de la flexibilidad para ello.

Datos globales para las empresas públicas. 1Fuente: UBS, IBES, Datastream, previsiones de UBS. Septiembre de 2018

La rentabilidad registrada en el pasado no es un indicador fiable de los resultados futuros. El precio de las acciones y los ingresos derivados de las mismas pueden tanto subir como bajar y los inversores pueden no recuperar el importe original invertido.

El segundo sello distintivo de los mercados emergentes es la importancia del desempeño de sus empresas en cuestiones medioambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG, por sus siglas en inglés).

Según un análisis de un importante número de estudios2 sobre la influencia que tienen estas cuestiones en el plano de la rentabilidad de la inversión, la correlación entre puntuaciones ESG elevadas y rentabilidad de la inversión resulta especialmente marcada en los mercados emergentes, tal y como muestra la siguiente tabla. Si bien una exigua mayoría de estudios encontró una correlación positiva en EE. UU., el 70,8% de los estudios evidenció que ambos factores estaban correlacionados en los mercados emergentes.

 

2Fuente: Gunnar Friede, Timo Busch y Alexander Bassen (2015) ESG and financial performance: aggregated evidence from more than 2000 empirical studies excluding those based on portfolios («Criterios ESG y rentabilidad financiera: recopilación de pruebas de más de 2.000 estudios empíricos, excluidos aquellos basados en carteras»). Journal of Sustainable Finance and Investment.

La rentabilidad registrada en el pasado no es un indicador fiable de los resultados futuros. El precio de las acciones y los ingresos derivados de las mismas pueden tanto subir como bajar y los inversores pueden no recuperar el importe original invertido.

Una vez más, un fondo de mercados emergentes gestionado de forma activa puede escoger centrarse en negocios con puntuaciones elevadas en cuestiones ESG. La forma concreta de abordar las puntuaciones ESG puede variar en función del fondo pero, en nuestra opinión, la evaluación cualitativa de las cuestiones ESG debe constituir una parte fundamental de cualquier análisis. 

Valoraciones atractivas

A primera vista, las valoraciones de la renta variable emergente parecen baratas en comparación con su historial a largo plazo y con los mercados desarrollados, tal y como ilustra la tabla anterior. El color verde oscuro indica la valoración más interesante mientras que, al otro lado del espectro, el tono rojo oscuro resalta las valoraciones caras.

La ratio precio-beneficio (en inglés, PER) analiza el valor actual del índice de mercados emergentes y lo divide por los beneficios que las firmas que componen el índice han obtenido en los últimos doce meses. Cuanto menor es la ratio, más barato es el mercado.

Los mercados emergentes obtienen una puntuación relativamente positiva, justo por debajo de su media a largo plazo.

La ratio precio/valor contable también utiliza el valor del índice de mercados emergentes pero, en este caso, lo divide por el valor contable, o valor liquidativo neto. Una vez más, una relación reducida es indicativa de un valor elevado. De acuerdo con este parámetro, los títulos de mercados emergentes cotizan, en líneas generales, en línea con su media histórica a largo plazo, a 1,7 veces.

Por su parte, la rentabilidad por dividendo se define como los ingresos que perciben los inversores como porcentaje del precio actual. En este caso, una rentabilidad por dividendo reducida se asocia con unas rentabilidades futuras escasas. La renta variable emergente ofrece actualmente una rentabilidad por dividendo del 2,6%, por encima de su media a largo plazo del 2,4%.

En nuestra tabla, solo Europa hace sombra a los mercados emergentes en términos de valor, basándonos únicamente en estas comparaciones históricas.

No cabe duda de que depender de este sencillo análisis no es suficiente para tomar una decisión de inversión. La mayoría de las herramientas de análisis presentan desventajas y el análisis no tiene en cuenta el volumen de endeudamiento de las empresas y los diferentes niveles de riesgo. Por tanto, es necesario seguir profundizando para entender mejor si los mercados emergentes están convirtiéndose en una ganga o si están baratos por un motivo concreto. Las valoraciones atractivas no siempre conllevan unas rentabilidades positivas, pero estos indicadores sugieren que merece la pena realizar un análisis más exhaustivo de los mercados emergentes.

La inversión en los mercados emergentes puede no resultar adecuada para todos los inversores y es importante solicitar asesoramiento financiero independiente si no estás seguro de la idoneidad de una inversión.

La rentabilidad registrada en el pasado no es un indicador fiable de los resultados futuros. El precio de las acciones y los ingresos derivados de las mismas pueden tanto subir como bajar y los inversores pueden no recuperar el importe original invertido.

Información Importante: El presente documento ha sido redactado con una finalidad exclusivamente informativa. Su contenido no constituye una oferta de compra o venta de ningún instrumento o título financiero, ni una sugerencia para adoptar ninguna estrategia de inversión. La información contenida en el presente no constituye un asesoramiento, una recomendación o un análisis de inversión y no tiene en cuenta las circunstancias específicas de ningún destinatario. Este material no constituye una recomendación contable, jurídica o tributaria y no debe ser tenido en cuenta a tales efectos. Se considera que la información contenida en este documento es fiable, pero Schroders no garantiza su exhaustividad o exactitud. La compañía no se responsabiliza de los errores de hecho u opiniones. No se debe tomar como referencia la información y opiniones contenidas en este documento a la hora de tomas decisiones estratégicas o decisiones personales de inversión. La rentabilidad registrada en el pasado no es un indicador fiable de los resultados futuros. El precio de las acciones y los ingresos derivados de las mismas pueden tanto subir como bajar y los inversores pueden no recuperar el importe original invertido. Schroders ha expresado sus propios puntos de vista y opinions en de este documento y estos pueden cambiar. Schroders será responsable del tratamiento de tus datos personales. Para obtener información sobre cómo Schroders podría tratar tus datos personales, consulta nuestra Política de privacidad disponible en Política de protección de datos del Grupo Schroders o solicítala a infospain@schroders.es en caso de que no tengas acceso a este sitio web. Publicado por Schroder Investment Management Limited, Sucursal en España, c/ Pinar 7 – 4ª planta. 28006 Madrid – España. Registrada en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), con el número 6. Los datos de terceros son propiedad o están sujetos a licencia del proveedor de datos y no podrán reproducirse o extraerse y utilizarse con ningún otro fin sin el consentimiento del referido proveedor de datos. Los datos de terceros se facilitan sin garantías de ningún tipo. El proveedor de datos y el emisor del documento no serán responsables en modo alguno en relación con los referidos datos de terceros. El Folleto y/o www.schroders.es contienen cláusulas adicionales de exoneración de responsabilidad aplicables a tales datos.